Tres décadas de lucha para salvar el Mediterráneo

El Mar Mediterráneo es uno de los puntos calientes de problemas medioambientales y se lleva 30 años realizando acciones de protección para el ecosistema único de este pequeño mar. Nápoles es el prototipo de ciudad que vive de cara a la costa.

El Mar Mediterráneo es uno de los puntos calientes de problemas medioambientales. Hace ya 30 años que se está realizando acciones de protección para el ecosistema único de este pequeño mar. A pesar de ello, no se logra mejorar su precaria situación. Cada vez son más pequeños los bancos de peces, y el suelo marino está en un estado muy grave. Para poder comprobarlo in situ hay una buena opción que es la de mirar los cruceros por el Mediterráneo y verlo con nuestros propios ojos.

Procida es una bella isla de Nápoles

De las diferentes posibilidades he escogido uno en el que se puede visitar varios países en ciudades portuarias de gran importancia. Me refiero al Crucero Tesoros del Mediterráneo y el recorrido es el siguiente: con salida y desembarque en el puerto de Valencia, se visitará uno de los puertos con más tráfico, el de Barcelona, y seguirá el barco al puerto francés de Villefranche, las italianas Livorno, Civitavecchia (que es el puerto de la capital romana) y Nápoles.

Precisamente de este último destino, Nápoles, tengo una especial predilección. Adoro su historia milenaria y su profundo carácter e idiosincrasia. Precisamente no hace demasiado estrenaron en nuestros cines una película que explica con humor sus peculiaridades. Se trata de Bienvenido al sur, y es una versión italiana de una exitosa producción francesa, Bienvenido al norte. La que nos ocupa ha logrado más de 5 millones de espectadores en Italia.

En la película se habla de esa forma tan peculiar de hablar que tienen los napolitanos, hablando muy rápido y comiéndose algunas letras en muchas palabras. Pero es en su forma de entender la vida en la que aciertan plasmarlo. La forma de entender la vida es más relajada que la que se puede vivir en Milán, capital económica del país transalpino. Y se refleja perfectamente la belleza de sus pueblos costeros y la importancia que tienen en la cultura napolitana el mar y la comida casera.

Sería imperdonable no vivir Nápoles dejándose engullir entre las siempre pobladas calles del centro y especialmente comer una pizza en la ciudad que orgullosamente se consideran los inventores y los que mejor saben hacerlo. Y bueno, un poco de repaso cultural no es nada malo, ¿verdad? Así es muy recomendable visitar el Museo Arqueológico Nacional en el que se podrá visitar vestigios de Pompeya y Herculano, además de piezas de arte grecorromano. También es de valor extraordinario las bellas localidades napolitanas de la costa: Capri, Pompeya, Sorrento. Hoy en día es lugar de veraneo de grandes fortunas.

Fotografía: Porfiria

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