Las Marsopas o “vaquitas marinas” en peligro de extinción

Las Marsopas son cetáceos pequeños relacionados con la familia de las ballenas y los delfines, pero son muy diferentes a estos últimos, aunque es muy común llamar Marsopa a cualquier delfín pequeño, especialmente por los marineros y los pescadores. Su pacífica existencia ha comenzado a verse en peligro debido al crecimiento industrial

Las Marsopas son pequeños cetáceos emparentados con la familia de las ballenas y los delfines, sin embargo son muy diferentes a estos últimos, aunque es muy común llamar Marsopa a cualquier delfín pequeño, especialmente por los marineros y los pescadores. En todo  caso, la diferencia más obvia entre ambos es que las marsopas tienen dientes aplanados, muy distintos a los dientes cónicos de los delfines. Las marsopas, divididas en seis especies, viven en todos los océanos, especialmente cerca de las costas, siendo la especie más conocida la marsopa del puerto, que puede ser encontrada en los mares del hemisferio norte.

Marsopa común (Phocoena Phocoena) – imagen obtenida de Wikipedia, autor: Fjord&Bælt.

Sin embargo, su pacífica existencia ha comenzado a verse en peligro debido al crecimiento industrial, pues suelen enredarse accidentalmente en las redes de pesca y a demás, son utilizadas en muchos países como cebo o alimento. De las seis especies de Marsopa, la llamada vaquita marina es la que enfrenta mayor peligro.

Según un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la vaquita marina, que solía ser muy frecuente en el Golfo de California, México, ya figura en la lista roja de las especies con amenaza de desaparecer de las aguas de nuestro planeta.

La UICN reveló que es muy probable que este mamífero marino sea el próximo animal que se extinga, pues se estima que sólo quedan 150 individuos en estado natural debido a que cerca del 15% de ellos mueren cada año entre las redes de los pescadores. Situación similar se repite con el delfín de Irrawaddy en el sudeste asiático, la marsopa sin aleta que habita en una zona que va del Golfo Pérsico a la costa norte de Japón y el delfín franciscana de Sudamérica, todos considerados muy vulnerables a consecuencia de la actividad pesquera.

Ante esta situación, la comunidad mexicana de San Felipe, en las costas del Golfo de California, en el Mar de Cortés, se encuentra entre el dilema de conservar el medio ambiente o seguir impulsando el desarrollo económico, lo grave de esta situación es que la vaquita marina habita desde hace casi tres años en un área protegida, pero eso parece no ser suficiente para evitar la muerte, sólo en esta región, de entre 20 y 40 vaquitas por año. Incluso, existen reportes que señalan que ante el peligro de ser multados, los pescadores destazan a las vaquitas que quedan atrapadas en sus redes

La gravedad de este problema alcanza tal punto, que en muchos lugares ya son consideradas como un animal mitológico, debido a que hace años no se ha visto una vaquita viva. Cada año, cientos de delfines y marsopas llegan muertos a las playas de Reino Unido y Francia, los fragmentos de las redes, el contenido de sus estómagos y los daños que presentan en el cuerpo, indican que su muerte ha sido provocada por la actividad pesquera. Pero esta es tan sólo una pequeña parte de los miles de cetáceos que mueren cada año, el resto se hunde en el mar sin llegar nunca a las playas.

El peligro del arrastre pelágico

Si bien todas las técnicas de pesca implican un margen de capturas accidentales, el uso de grandes redes causa mayores daños a las poblaciones de cetáceos, siendo las mayores culpables, las redes de arrastre pelágico. Estas grandes redes, que usualmente tienen una boca del tamaño de dos campos de fútbol, son arrastradas por dos barcos a la vez, y provocan la muerte de miles de delfines todos los años.

Aunque se han detectado altos niveles de capturas accidentales de delfines comunes en pesquerías de arrastre pelágico como la británica, dedicada a la lubina, o la pesquería irlandesa, dedicada al bonito; el limitado seguimiento realizado sobre éstas hace muy difícil tener estimaciones fiables de estas capturas accidentales. La cantidad y la escala de estas flotas, junto al número de varamientos de delfines y marsopas indican que estas capturas accidentales se encuentran muy por encima de los niveles sostenibles.

Buques pesqueros británicos, franceses, irlandeses, holandeses, daneses y españoles que faenan en el Canal de la Mancha, el Golfo de Bizkaia y el Mar Céltico, están amenazando particularmente a los delfines comunes y a los delfines listados, pero también afectan a otras especies, como delfines mulares y a calderones.

¿Podrá revertirse este daño?

Ante esta situación, varios gobiernos han comenzado a plantear alternativas para garantizar la supervivencia de estas especies en peligro. Por ejemplo, el gobierno mexicano tiene previsto invertir 16 millones de dólares para conservar a la vaquita marina, anunciando reconversiones en los sistemas de pesca, lo que permitirá a los pescadores realizar sus actividades en áreas alejadas de las zonas protegidas. Por su parte, Gran Bretaña y Dinamarca están desarrollando avisadores acústicos que podrán ahuyentar a los animales cuando se proceda a tender las redes, de modo que se evite que queden atrapadas.

Marsopa de Dalli (Phocoenoides dalli ) – imagen obtenida de Wikipedia, fotografía de Sally Mizroch para varios organismos del U.S. Federal Government.

Los ecologistas afirman que se debería racionalizar la forma de obtención de pesca en todos los caladeros, planteamiento que ha sido exigido a la Comisión Europea junto a un pedido de reforma en la política pesquera, de modo que se brinde protección a esta y otras especies asociadas.

Representantes de la federación alemana de la WWF, anunciaron que se encuentran revisando los últimos datos científicos sobre esta especie, y tienen previsto lanzar una campaña que permita la protección de las marsopas. Según datos de dicho grupo ecologista, sólo en 1994 el número de marsopas en las zonas central y sur del Mar del Norte se estimaba en 170,000. Con un ratio de muertes que ronda las 7,500 anuales, lo que ha significado declarar esta tendencia como inviable para la supervivencia de la especie.

Los datos citados se refieren a las llamadas marsopas de puerto, pequeños animales que apenas llegan a medir 1.8 metros. Estos animales son muy sensibles a técnicas pesqueras muy comunes, como las utilizadas para la captura de bacalao y otras especies.

Esperemos que todas estas alternativas comiencen a dar frutos muy pronto, y que no sea muy tarde para las Marsopas o vaquitas marinas.

Créditos:

Imagen 2: Vaquita marina (Phocoena sinus) – imagen obtenida de Wikipedia, autor: Alessio Marrucci.